Ana María Díaz No va a repetir ningún alumno

Esta Pandemia nos mostró dos caras una la del dolor, los miedos, la intranquilidad y la otra que nos permitió vivir unos  de los momentos más lindo en la carrera docentes que fue  redescubrir al maestro, su alma, su capacidad de reinventarse y poner sobre sus hombro la educación de sus alumnos.

El uso de la Virtualidad y eso que el maestro no fue formado en esta línea, hoy cualquier alumno le enseña a un docente, pero esta Pandemia nos hizo estudiar de vuelta y en las escuelas que se podía implementar hubo que aprender, en las escuela que no recurrimos al viejo sistema de los Libros como guía lo mismo que paso en las escuelas rurales.

El gran progreso de las escuelas rurales, es gratificante como los padres iban hasta las puertas de sus tranqueras a buscar los trabajos para sus hijos o la familia o los que tienen a cargo a los alumnos, es la nueva enseñanza que nos dejan los padres, en los momentos más urgentes ellos siempre están.

Es cierto que la diferencia social, económica, de formación salió a la luz, es cierto que al no estar la escuela contenedora, esas diferencias se notan más, pero es ahí donde aparece, la necesidad que los chicos se formen, que no pierden el aprendizaje de los conceptos para salir adelante, ahí aparece el concepto familiar quien en estos momentos ejerza ese rol, las misma familias fueron estudiando de nuevo las nuevas modalidades eso es una experiencia única, la necesidad actuó de puente conductor.

Otras de las Lindas sorpresas fueron el trabajo de los comedores escolares más de 300 en todo el departamento, ahí aparecieron el personal docentes de las escuelas, el administrativo, los encargados de hacer las comidas ahí se unieron todos con el mismo objetivo no dejar a nadie sin su plato de comida, sin duda una enseñanza al alma.

Juan Carlos Botta – El Disparador Uruguay

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