Corresponsal en Europa – La Belleza de Florencia no tenía quien la mire. Muda. Vacia

Días previos a viajar a Europa,  teníamos conocimiento que en el norte de Italia el coronavirus afectaba a la región de Lombardía. Causaba preocupación en Milán y Venecia.

Pero la calma con la que la población de  Madrid recibía a los visitantes de temporada baja, con las ferias de Domingo en barrio latino colmada. La Plaza Mayor y el museo del Prado repleto de gente. Ningún barbijo a la vista en los primeros días de Marzo.

Cruzando el Mediterráneo, los napolitanos , su costa amalfitana e isla de Capti, estaban desentendidos de las medidas. Algún que otro barbijo cubrían  boca y nariz de unos pocos turistas .

Hasta el Domingo 8 de Marzo, en Roma se circulaba normalmente, pudiendo ingresar hasta la plaza y Basilica de San Pedro con la restricción de hacerlo separados por un metro. Vimos el angelus del papa argentino por streaming. Por una pantalla. Solo se asomó un instante a saludar,  de la clásica ventana. El martes comenzó la cuarentena en toda Italia. Ya no se pudo entrar al Coliseo. Museos, exposiciones, teatros y hasta el propio Vaticano cerraron sus puertas.

Trenes y metros casi vacíos

Toda Italia bloqueaba su frontera. No se podía viajar a Venecia ni a Milán.

 En Amsterdam,  tal vez una de las ciudades  más bellas y de mayor diversidad cultural de Europa, el coronavirus brillaba por su ausencia. Bares, plazas, museos, paseos, cannabis store,  supermercados… como si nada.

En paris, pese al importante número de afectados y fallecidos por acción de la pandemia que conmueve al mundo, como la población continuaba haciendo una vida llamativamente normal y con enorme crecimiento de personas afectadas, recién este lunes 16, el gobierno enfmdureció  las restricciones a la circulación y actividades.

Ahora hasta  los ingleses están perdiendo la tranquilidad y España cierra sus fronteras. 

Por primera vez, las personas con documento  de la  Comunidad economica europea, no pueden circular de un país a otro con libertad.

Todos los países miembros,  empiezan a cerrar sus fronteras. No pudieron establecer políticas en común.  Se desconfían.

 Es posible que muchos argentinos seamos pelotudos, pero  estoy seguro que esta vez,   tenemos un presidente que no  lo es.

Juan Carlos Botta – El Disparador Uruguay

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