EL DÍA DESPUÉS

De a poco y con sumo cuidado Uruguay va saliendo del aislamiento social obligatorio.

Si el comportamiento de la sociedad acompaña es muy probable que el 26 de mayo tengamos alguna mayor flexibilización.

También la actividad económica comienza a dar sus primeras vueltas luego de abrupto párate al cual fue sometida.

Por Agustín Bordagaray

Pero lejos de salir de la crisis, vienen tiempos duros.

Los principales analistas económicos predicen tiempos muy turbulentos.

La consultora CERX que tiene raíces en nuestro departamento señala: “Aunque se levantara hoy completamente la palanca de la economía, la crisis 2020 será igual o peor a 2002. El PBI no caerá menos de 10,5% y por los menores ingresos y el cierre de otros países, el rebote será lento. A precios corrientes el PBI caerá mínimo, 2,8 billones de pesos. Hay sectores que terminarán con caídas superiores a 30% este año. Será inevitable. Es momento de liberar inteligentemente las actividades, que el temor no le gane a la razón, porque hay dos supervivencias en tensión: la salud y la económica.  “

Son varios los problemas que deberán afrontar las empresas este año.

La actividad económica se encontró con la pandemia casi sin poder de respuestas. Es importante resaltar que desde diciembre del 2017 no para de caer según indica el INDEC en su informe mensual.

Tampoco es buena la perspectiva fiscal. Según informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal la recaudación en la primera quincena de abril se desplomó en un 28;30% en cuanto a los impuestos nacionales y en el 58,60% en lo referente a los provinciales.

A esto debemos añadir lo que ya expresé en comentarios anteriores, el sistema tributario argentino es regresivo, permeable a la evasión e injusto y por ello tira del saco a los intentos de recuperación económica.

También la renegociación de la deuda juega un papel fundamental. Por un lado, porque con el actual esquema de vencimientos ahoga al estado financieramente e impide que pueda llevar adelante cualquier política de reactivación que el mundo económico aconseja.

Entrar oficialmente en default en este momento es una seria enorme dificultad porque se cortarían no solo los flujos monetarios del estado sino también de las empresas que quieran invertir.

Por ello es que toda la clase política sensata se ha unido también en propiciar una renegociación que alivie las arcas de los estados nacionales y provinciales y del sector privado.

Mientras ello ocurre, los operadores financieros ejercen fuertes presiones. La más perjudicial para nuestra economía es el aumento desmedido del dólar.

Cualquier cálculo que se haga, -ya sea actualizando el precio del billete estadounidense por inflación o por la división entre la cantidad de reservas disponibles versus la cantidad de moneda nacional en circulación-, el precio no da más allá de los 90/ 100 pesos por dólar.

Está claro que el precio actual de $130 es a todas luces especulativo.

Los conocedores del mercado vaticinan una disminución de la presión alcista a partir de la necesidad de las empresas de hacerse de fondos para pagar el impuesto a las Ganancias y los SAC en el mes de junio.

Esto es relativo ya que existen dos elementos que a mi criterio se escapan de esta especulación, el primero es que al ser –según mi punto de vista- una maniobra especulativa, los fondos destinados a aumentar el precio del dólar no estaban destinados a otra cosa que no sea ahorro especulativo. El informe del BCRA sobre quienes se llevaron los dólares que endeudaron a la Argentina es una muestra cabal de ello. Espero que este informe sirva para poner luz sobre un escándalo que no tiene precedentes en la historia de nuestro país. Es una estafa de proporciones inimaginables para el común de los mortales. A mi criterio mucho más dañoso para nuestro país que el Panamá Papers. El segundo es que financieramente es más conveniente para las empresas endeudarse al 24% anual que desprenderse de los dólares ahorrados. Esto debe ser revisado por el gobierno nacional ya que para las pymes es muy complicado hacerse de estos planes especiales y en la otra punta se prestan a quienes si consiguen acceder a maniobras especulativas. Está claro para mí que cuando existe una necesidad nace un derecho; también es claro que cuando se trata de un derecho es para todos los que tienen la necesidad, y es allí donde debe discriminarse, entre los que lo necesitan y quiénes no.

Los argentinos medios sabemos que cualquier devaluación del peso trae inexorablemente un aumento en los precios y por eso es importante estar atentos a estas variaciones, aunque no podamos comprar divisas.

Por todo ello no debemos bajar los brazos. Vienen tiempos difíciles y, una vez capeada la pandemia, vendrá también la discusión política hoy acallada.

Vienen tiempos de redefinir las políticas sociales, sanitarias, económicas y esto sin duda traerá enormes discusiones.

Todo ello indica que el 2020 será un año de crisis que debemos sobrevivir.

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