El Perro del Hortelano

Desde la penumbra política, pero penumbra con luz encendida, tetricamente, un siniestro y acaudalado hombre de bien de nuestro medio y en un » per saltum» viene de pronto negarse a ser lo que puede ser y cuando llega su hora de ser, encuentra un motivo para victimizarse y no ser.

Toda una travesía seguida por servidores a sueldo que solo buscan en su alrededor, seguir cobrando lo poco o lo mucho, con contratos que muchas veces para pasar desapercibidos, están a nombre de su conyugue o concubina. Que con argucias de disimulo cuando se trata de cheques, los conmina a que sean cobrados en entidades bancarias de otras ciudades o bien depositados en cuentas de terceros que se los efectivizan.

Pero este no es el caso a dirimir.

El patético caso es que este cuando se entera de que alguien con apetitos de querer ser puede obstaculizar sus caminos, busca de una u otra forma, «chuparlo» alimentarle una esperanza que a la hora de comer, si el no satisface su gula, como el perro del hortelano, no come no deja comer.

A esta altura de los acontecimientos no hace falta, digamos de quien se trata.

Solo advertimos a » viejos» adversarios, que antes hacían de la crítica hacia el, el pan de cada día y que hoy hasta lo reciben en su casa, que no se llamen a engaño.

Solo son cortinas de humo para sumar, bajar pretensiones que de ultima en el túnel de las designaciones, serán últimos porque surgirán de la forma menos pensaba, otros, con mejor perfil, que se sumen al juego del perro que como no comía verduras tampoco quería que otros coman.

El Disparador Uruguay jcbotta1@hotmail.com

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