En Uruguay, el Conductor también es peronista

Mucho es lo que se escucha respecto a los reclamos hacia la Municipalidad en esta cuarentena.

La mayoría de ellos se corresponden con competencias de otros estados, como la falta de controles en el aislamiento, las restricciones en el ingreso a la ciudad, la atención sanitaria, el problema educativo, etc.

También se la responsabiliza por la caída de la actividad económica; pareciera que solo el gobierno nacional ayuda a la comunidad a través del IFE, los subsidios o las ayudas sociales. Todas ellas bienvenidas.

Por Agustín Bordagaray

Pero es importante recordar a los uruguayenses todo lo que el gobierno de Martín Oliva aportó para alivianar la crisis económica local.

En lo que va del año, la gestión Oliva ejecutó mil ciento sesenta y nueve millones de pesos; de los cuales destinó el 56% al pago de sueldos, o sea, volcó seiscientos sesenta y seis millones de pesos al mercado local a través de sus trabajadores.

Pero no fue solo eso. Destinó sesenta millones de pesos para la obra pública, todo con empresas locales, las que sumada a los veinte millones de pesos que utilizó para la compra de bienes de capital, incorporó al mercado –insisto, en su gran mayoría local- la suma de ochenta millones de pesos.

Pero hay más, destinó casi treinta millones de pesos a subsidios de todo tipo desde apoyo con créditos a las empresas locales, la creación de la incubadora de empresas, subsidios a clubes e instituciones deportivas, ayuda a los bomberos, la policía, las escuelas, ayuda alimenticia y de medicamentos para los más desprotegidos.

A esto debemos sumar la contratación a las cooperativas sociales, la compra de bienes para la administración y pago de servicios, en su gran mayoría a proveedores locales.

Se debe agregar la compra del terreno para la ampliación de la planta de tratamientos de residuos por casi quince millones quinientos mil pesos.

También se condonó la tasa de Higiene a las empresas que no pudieron abrir sus puertas y se rebajó la alícuota a las industrias.

La redistribución de los ingresos propios de la Municipalidad en el mercado local ha sido sin lugar a dudas el principal sostenedor de la economía uruguayense, tanto directa como indirectamente.

Y ello se consiguió a partir de la visión del intendente Oliva, que priorizó la salud –tanto física como social- de los concepcioneros.

Se podrá especular que hubiere echo otro en su lugar. Probablemente aparezcan los intelectuales de café diciendo que la plata debió usar en otra cosa –seguramente en algo que le beneficiara o a sus amigos- pero lo concreto es que el departamento Uruguay está conducido por un peronista, que como dijo Alberto, es compañero de Dios.

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