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La incredulidad no es más que la ausencia de fe. Es la falta de credibilidad a la verdad. La incredulidad es una consecuencia del pecado. La incredulidad es el cemento que endurece un corazón para no creer en algo o en alguien.  La incredulidad surgió junto con el mal cuando el hombre cambió la fe por la razón. La incredulidad se origina en las personas cuando creemos que Dios es hombre como nosotros, o sea, cuando lo reducimos a nuestra humanidad.

Si llevamos la incredulidad al ámbito natural nos damos cuenta que tenemos muchas razones para no creer en los hombres a causa de sus mentiras y engaños, pero Dios es un caso totalmente distinto, Dios no miente ni tampoco engaña, a muchas personas se le hace difícil creerle a Dios porque piensan que Dios es hombre, cargado de faltas y errores.

Tu confianza crecerá a medida que crece tu relación con Dios

Es difícil creer o confiar en alguien que aún no conocemos esta es otra causa por la cual muchos no creen en Dios, por eso, la grandeza de nuestra fe dependerá del conocimiento revelado que tengamos de Dios. Mayormente la desconfianza viene a nosotros cuando alguien nos miente y nos falla continuamente, cuando alguien nos traiciona, como resultado de estas faltas se origina la desconfianza. Cuando conocemos a Dios nos damos cuenta que él es perfecto y que no hay maldad ni engaño en su corazón por lo tanto él nunca nos fallará y todo obrará para nuestro bien.

Por. Isangel Alcántara Falcon

El Disparador Uruguay

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