La otra historia de la réplica del sable del General José San Martin, Cristina depositó el sable corvo de San Martín en el Museo Histórico Nacional

La vida te  da la oportunidad de relatar como en realidad fueron los hechos, de una entrega Histórica de una réplica del sable del General San Martin, un momento que para algunos solo será una novela de un hecho muy importante, vivido por un militar con alto rango, hoy a cargo de una unidad en la ciudad de Gualeguaychu, a 60 km de Concepción del Uruguay.

Me intereso el relato, de este militar que acompañado a la custodia presidencial, que sin duda tendrá varias miradas propias, de circunstancias muy especiales, vivida en su vida militar.

El orfebre catalán, Juan Carlos Pallarols, la historia dejara escrito, están homenajeando al general San Martin con una réplica de su sable a gran escala.

Cristina depositó el sable corvo de San Martín en el Museo Histórico Nacional.

Declaraciones del 20 de septiembre del año 2020, en su Museo Laboral, donde este argentino afortunado, que recibió la orden de cuidar permanentemente el sable original, debió convivir quince días y donde descubrió varios trabajos del Ofebre, pero uno que lo impacto, La mortaja de Evita Perón otros de los hechos que quedaran en la retina de este militar hoy en la ciudad de Gualeguaychu, muy cerca de la nuestra.

Seguro que la Mortaja de Evita también tiene otra historia, con diferentes expectativas.

Nosotros solo contaremos,  Cristina depositó el sable corvo de San Martín en el Museo Histórico Nacional, que seguramente tendrá un alto voltaje histórico en ella.

Estábamos descansando, en un campo o Rancho de Santa Fe, recuperando el tiempo, los momentos de esta pandemia, charla va, charla vine, saboreando pescados fritos o fritanga que se los llama en esos lugares, nacen las anécdotas, los cuentos, las vivencias o traer a colación temas histórico como este contados por actores sociales desconocidos.

El relato era cada momento más atrapante, unas de las fuerzas de seguridad de la Nación, designa a un hombre de su fuerza de alto rango, al trabajo de custodiar un sable nada más ni nada menos que el del general San Martin, la orden era muy explícita, no dejar el sable en ningún momento, por nada del mundo, si tenía obligaciones el militar debía retirarse con el sable, si debía ir al baño, llevar el sable, si debía dormir, siempre acompañado del sable.

Como podrán imaginar fue una operación diferente, cuando pensamos que los militares están destinados a otros objetivos, pero esa no fue su única responsabilidad, cuando a la Vicepresidente le mencionaron cuáles eran las características física del militar que le tenía que entregar la réplica, es alto, ojos azules, un cuerpo bien cuidado, fiel a su estilo Cristina pidió que el sable le sea entregado por otro hombre de las fuerzas armadas, eligieron un Misionero, con un físico distinto, que represente más al movimiento que organizo el General San Martin, fiel a la disciplina militar, le entrego el Sable en custodia para que se lo entregue a Cristina, para el museo.

El militar fiel a su formación profesional, la honra de  ese momento fue única, histórica, aunque no aparezca, en los anales de la historia él sabe que tuvo la responsabilidad, única, histórica, de haber cumplido una misión de mucho juicio  profesional.

Y es un convecino que vive en la ciudad de Gualeguaychu. Y que definitivamente tiene otros objetivos a cumplir.

El Disparador Uruguay jcbotta1@hotmail.com           

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