¿Qué se define el domingo 11 de agosto?

A lo largo de nuestras columnas en este tiempo hemos estado manifestando el grado de retroceso que se ha dado en todas las variables que corresponden al análisis económico – financiero, y su consecuente incidencia en el aspecto social.

La semana pasada estuvo presente en Entre Ríos, el psicoanalista Jorge Alemán, quien en una exposición memorable donde presentó su ultimo libro “Capitalismo: crimen perfecto o emancipación” dejó en claro que una de las principales fortalezas con que cuenta el capitalismo en el mundo es la utilización del odio como herramienta de dominación y colonización para instalar su sentido común como propio.

Nos estamos refiriendo a que millones de trabajadores en el plantea desprovistos en ocasiones de algunas herramientas necesarias para el análisis de la coyuntura, adquieren como propio un discurso ajeno y terminan acompañando posturas de la clase dominante que atentan siempre contra sus intereses.

En la última elección presidencial hubo lugar para ciertos contenidos cargados de marketing y de ilusiones voraces, pero sin incidencia en la praxis práctica. Todo lo contrario, con el diario del lunes, una vez transcurrido el mandato en su gran porcentaje puede apreciarse que se ha producido una estafa inconmensurable sobre gran parte de la ciudadanía que creyó en las tres matrices fundamentales que Cambiemos marcó como plataforma: pobreza cero, unidad de los argentinos y combatir al narcotráfico. Los dos puntos iniciales quizás son los más endebles dado el incremento de la pobreza y la ostensible persecución de opositores.

En cuánto al último punto más allá de algunos rimbombantes allanamientos y operativos antidrogas, no ha sido para nada reducida en sus más firmes causas; más aun contemplando las constantes contradicciones del discurso con los hechos, puntualizando casos como el intendente de Paraná. Al contrario, el aumento de la desocupación y en la brecha de la redistribución de la riqueza no hacen más que profundizar la crisis social enviando jóvenes desesperanzados a condiciones de vulnerabilidad extrema. Esta es una gran deuda no sólo de este gobierno sino de todos los gobiernos democráticos de los últimos 36 años.

Esta propuesta electoral que venia a mejorar los indicadores que estaban en retroceso y a transformar aquellas situaciones que según ese esquema estaban mal, empeoró sustancialmente cada una de las variables más sensibles para la población.

Por citar algunos puntos pueden mencionarse:

Ø INFLACION: Pasamos de tener una inflación promedio del 25.5% en la última gestión del gobierno anterior a alcanzar un 38.3% promedio anual en este gobierno llegando a casi el 60% en el año vigente.

Ø POBREZA: La pobreza que iba a ser cero superó el 35% teniendo un incremento significativo que implican más de 4 millones de argentinas y argentinos de nuevos pobres. La última medición de canasta básica que mide la pobreza para una familia tipo es de $ 32.761,27 a junio de 2019 y de canasta alimentaria para el mismo tiempo de $13.052,29 indicando que aquellos que no alcancen esa cifra familiar ni siquiera tienen para comer.

Ø DESOCUPACION: paso del 5.9% en 2015 al 10.1% en el primer trimestre de 2019. Llegamos a los dos dígitos y no es motivo de festejos, sino de preocupación. El capitalismo destruye trabajo permanentemente para optimizar la rentabilidad de los grandes capitales. Es obligación de un Estado garantizar un derecho fundamental como el trabajo, gran organizador de la vida de los Pueblos.

Ø DOLAR: la principal moneda extranjera pasó de $9.76 en diciembre de 2015 a $46.20 en la actualidad produciendo una gigantesca devaluación superior al 300% y una transferencia de recursos desde las y los trabajadores al poder económico.

Ø RIESGO PAIS: emblema de otros tiempos, pasó de 480pb a 897pb en la actualidad marcando la vulnerabilidad de nuestra economía.

Ø ENDEUDAMIENTO: Esto ha sido uno de los elementos de mayor preocupación para el escenario futuro dado que el incremento sustancial de la deuda nos quita facultades para discernir nuestra propia política económica atándonos a las bondades de los organismos multilaterales cuyo final conocemos a la perfección. Pasamos de deber en 2015 un 40% del PBI a superar hacia fines de 2019 el 100%; es decir, que deberíamos generar riqueza durante todo un año en país, sin gastar en sueldos ni en nada para cancelar nuestra deuda. Una cosa imposible de solucionar que debería

Ø FUGA DE CAPITALES: este punto ha sido emblemático de este tiempo superando en la gestión Cambiemos los 70 mil millones de dólares siendo 10 mil sólo en lo que va de 2019. Es un elemento que nunca se pone en discusión ni por lo medios que conforman la hegemonía de la comunicación, ni por la sociedad en general.

Ø LELIQ: las letras de liquidez ideadas para controlar al dólar conjuntamente con las desaparecidas LEBACs vienen engrosando el stock alcanzando los 1.2 billones de pesos, lo que representa el 5% del PBI y el 40% de las reservas del BCRA.

Ø DEFICITS FISCAL Y DE CUENTA CORRIENTE: estos déficits siguen siendo un gran tema a resolver. Desde el establishment siempre se habla del déficit fiscal, pero se omite hablar de nuestras cuentas externas, obviamente con real intención de salvaguardar los intereses de quienes se ven beneficiados en la creciente escasez de dividas. La restricción externa no sólo fue un inconveniente del modelo económico anterior, sino que este lo ha incrementado ostensiblemente. En 2015 el déficit de cuenta corriente equivalía a 2.5% del PBI y a finales de 2018 trepó al 5.5%. Mientras que el déficit fiscal que en 2015 era de 1.9% para la vieja metodología de medición y de 3.68% para la nueva, hoy con los constantes ajustes que el gobierno ha realizado teniendo en cuenta la vieja metodología estaría en 1.9% y con la nueva 5.55% del PBI.

Ø TASAS DE INTERES: actualmente orillan el 62% siendo las más altas del mundo con la consecuencia que esto trae para las pymes, para el consumo y para el crédito en general. Cuando hay timba financiera es imposible producir sin cerrar las puertas.

Ø IMPUESTO A LAS GANANCIAS: una de las grandes promesas de campaña indica que hasta 2015 pagaban ganancias 1.175.478 trabajadores; mientras que hacia 2018 ascendió a 2.219.616 de trabajadoras y trabajadores.

Ø PRESUPUESTO: una decisión estratégica fue reducir en este proyecto político las partidas de educación, cultura, ciencia, tecnología, salud y de contención social para transferirlas a servicios de deuda. El porcentual asusta, pero pasamos en 2015 de un equivalente al 5% del presupuesto destinado a pago de servicios de deuda hasta superar el 20% en la actualidad.

Ø PYMES: no sólo cerraron más de 10 mil pymes en el ciclo, sino que diariamente alrededor de 40 empresas cierran sus puertas, apagan sueños y quiebran sus esperanzas de mantener sus negocios con vida.

Ø MERCADO INTERNO: ha sido pulverizado por un modelo económico especulativo que prioriza la timba por encima de la producción y eso es opuesto a lo que tanto pregonaba el magistral Aldo Ferrer de “vivir con lo nuestro”. Está demostrado con creces en nuestros procesos históricos continentales y en la doctrina económica que el sostenimiento del mercado interno como fundamento del crecimiento para redistribuir es el motor fundamental para alcanzar niveles satisfactorios en nuestros Pueblos.

Ø FONDO DE GARANTIA DE SUSTENTABILIDAD: este fondo surgido bajo la estatización de las reconocidas AFJP inicialmente fue de 30 mil millones de dólares. El gobierno anterior lo aumento a más de 60 mil millones de la misma moneda y la actual gestión la redujo al punto inicial de 30 mil millones sin dar explicación alguna de lo realizado con estos recursos. Son esas cuestiones que ocurren en este país, que pocos explican y que deberían estar sujetas a permanentes pedidos de informes para sancionar a quienes vacían estas cajas que, indudablemente impactan sobre la vida de nuestros viejos y viejas.

Ø SALARIOS: pasamos de tener el mejor salario mínimo medido en dólares de Latinoamérica hacia finales de 2015 (600 dólares) a ser el salario menor en términos de dólares en 2019 (275 dólares). Esa es la gran foto que sintetiza el modelo económico de valorización financiera actual. Las trabajadoras y trabajadores año tras año han venido perdiendo capacidad de compra porque las paritarias siempre han estado por debajo de los altos índices inflacionarios. 
En fin, podríamos estar mucho tiempo analizando más variables y números, que no son fríos ni intrascendentes, sino que representan la carnadura concreta del sufrimiento de vastos sectores de nuestra Argentina que hoy pelean la diaria dejando de vivir y pasando a sobrevivir.

En 2015, una gran parte de este país seguramente, incrédula de quienes gobernaban podía apostar por alternativas nuevas que prometían mejoras en diversos ámbitos. Pero hoy, en 2019 con tanta historia reciente, pareciera más difícil que ese porcentual de población engañada no logre identificar dos modelos antagónicos que el domingo y posteriormente en octubre se pondrán en discusión. Uno es el actual, que ya describimos en sus resultados, donde se privilegia la especulación por encima de la producción, consecuentemente eso destruye la industria, el mercado interno, el trabajo y los salarios. Es un modelo que favorece a pocos argentinos en detrimento de las grandes mayorías.

El otro modelo, también lo conocemos todos, puede tener algunas inconsistencias, pero siempre el saldo ha sido favorable hacia la producción y el trabajo por encima de la especulación con un fuerte mercado interno que posiciona a los salarios en destacados niveles de compra y a la permanente generación de oportunidades para las mayorías como bandera identitaria.JP Enriquez
Contador Público egresado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Entre Ríos
Miembro de EPPA (Economía Política Para la Argentina) y del Centro de Análisis de la Realidad Argentina
Docente en la Universidad Autónoma de Entre Ríos

Entradas relacionadas