¿SEGUNDA OLA O UNA NUEVA ETAPA?

El incremento de casos de COVID nos encuentra con un año de aprendizaje que debemos aprovechar.

Por AGUSTIN BORDAGARAY

El incremento de los casos de COVID en la región, y especialmente en nuestro departamento tiene muy preocupados a las autoridades y ya se anuncian medidas de restricción para la circulación de las personas.

La diferencia respecto de la denominada primera ola es que en esta oportunidad tenemos un cúmulo de conocimientos que en aquel entonces carecíamos.

Es por ello que debemos repensar las medidas que se adopten para afrontar este nuevo incremento de casos y no aplicar automáticamente las adoptadas en el pasado.

Las medidas tomadas al principio de la pandemia cumplieron la finalidad perseguida y anunciada, esto es aplanar la curva de contagios para que el sistema sanitario no colapse.

Esto se puso lograr, fundamentalmente por el enorme esfuerzo del personal sanitario, que está desde el año pasado trabajando a destajo y muchas veces sin los elementos necesarios. Mi saludo para ellos.

Este recrudecimiento de caso obliga a los gobernantes a tomar medidas. Pero ellas no pueden ser las mismas que antaño.

Ello porque el escenario es diferente.

La campaña de vacunación es una luz de esperanza que carecimos el año pasado.

También el conocimiento acumulado por los agentes sanitarios vislumbra un mejor escenario.

La gente común también ya sabe cómo debe comportarse.

Tenemos además la experiencia de otros países que ya sufrieron esta suba de contagios y conocemos diferentes medidas y sus resultados.

Para el caso de nuestra ciudad, sabemos que no somos propagadores de las cepas del virus, sino receptores y que una vez que llegan se esparcen a la población.

También reconocemos una enorme campaña de concientización respecto de cuál debe ser la conducta individual para evitar los contagios.

También sabemos del dolor de quienes han sufrido la pérdida de un familiar.

Y sabemos de las consecuencias en la economía local, especialmente en el comercio.

Por ello debemos imaginar nuevas medidas.

A modo de sugerencia propongo:

El más estricto control para el ingreso de las personas a la ciudad, armando y ejecutando un plan de control que se cumpla a raja tabla y no sea laxo como fue el anterior.

Se pueden armar playas de transferencia para evitar el ingreso de transportistas que no siempre cumplen los protocolos vigentes.

Los espacios físicos están disponibles, solo resta armar un protocolo de funcionamiento para ponerlos operativos.

La experiencia de restringir a los comercios en sus horarios ha demostrado ser insuficiente, en cuanto se aflojan los controles hay personas que se agolpan de forma irresponsable.

Por ellos debe variarse la sanción, hacer responsable a los explotadores de servicios y comercios que incumplen las medidas –que son la excepción- y fundamentalmente sancionar a las personas que incumplan los protocolos.

Que sea estricto exigir a quienes ingresan a los lugares cerrados que lo hagan con barbijos, y si no lo traen, que no puedan ingresar. Me pasó que cuando le digo a un hombre joven que se ponga el barbijo en la municipalidad, se molestó.

No es más vivo el que viola la norma, es el vehículo que esparce el virus en la ciudad.

Como ya todos sabemos que debemos hacer, no hay excusas para cumplir.

Otra excusa es “me lo olvidé en el auto o en la moto. Entro y salgo enseguida”. Eso no puede ser tolerado, sin barbijo no entra. Si se lo olvidó que se vuelva y lo busque.

Cuando las conductas individuales van en contra del bien común, debe ser sancionada.

Solo así podremos pasar desde una segunda ola y repetir las medidas, con sus pros y sus contras o adoptar nuevas medidas con lo ya aprendido, en una nueva etapa, donde la conducta individual no perjudique al resto de la población.

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