TRES HOMBRES Y UN BIBERON

1987 se estrenaba esta película donde tres hombres debían cuidar un bebe, siendo uno de ellos el padre.

Algo así sucede y sucedió en nuestra ciudad pero en un orden de cosas totalmente distinto.

Dos hombres muy influencers, ligados al PRO y con participación activos en esa corriente política, ambos en la anterior gestión funcionarios y en esta uno de ellos legislador, ante la desaparición física de un radical de aquellos de «la renovadora», profesional, que estuvo al frente de un ente registral del automotor, hasta su fallecimiento; en esta circunstancias se «comieron» los hijos.

Dice el refrán «a rey muerto, rey puesto».

Y…..en tal sentido estos dos profesionales para no figurar ellos, buscaron otro colega, pero no ya de su identidad política sino de otra, para ubicar en calidad de interventor este susodicho jurista, tildado por José Eduardo, como «Carlos Mínimo» en el afán de menoscabar a las personas.

O sea tres hombres y un biberón para repartir utilidades y para terminar de aniquilar a su antiguo responsable, mudaron las oficinas, «limpiaron» el personal y se mudaron casi, a la esquina de los generales.

La mano amiga de Frigerio estuvo en todo este operativo.

Ya poco valió que otro radical como Montiel, beneficiaria al escribano amigo otorgándole el registro en cuestión.

Solo importo repartir ganancias, figurando lo menos posible y para desorientar a todos y todas, ubicar en su intervención a alguien, que desteñida mente peronista, encontró el negocio.

Y así se escribe la historia: Jorge y Mauro, que no figuran a la vista del público para nada, encontraron en Carlos Mínimo, la persona indicada.

Se celebró en una casa quinta de las afueras de nuestra ciudad, la reunión del triunvirato y acordaron los números económicamente hablando para el porcentual de las ganancias, para cada miembro.

El biberón aún no tiene dueño pero sepan que «al que le gusta matar le ha de gustar morir»….

El Disparador Uruguay jcbotta1@hotmail.com           

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