UN 2020 CON MÁS LAGRIMAS QUE SONRISAS

Pocas horas y escasos días han pasado de para poner fin a un año calendario que nos dejó más lagrimas que sonrisas.

Un 2020 de dolor y sufrimiento más allá de la grieta política, ideológica, de género, deportiva, etc., para muchos adultos mayores, recordar «la fiebre amarilla».

Cuantos amigos se fueron.

Cuántas familias padecieron el golpe mortal, artero, desconsiderado y perdieron a sus abuelos.

Cuantos vecinos y no vecinos se fueron de viaje. Cuantos!!!

Sin piedad y sin distinción ni de clase social, ni de raza, ni credo ni nada de nada se marcharon sin decir adiós.

Sin poder despedirse de sus afectos; en soledad como cuando Dios quiso que llegaran a este mundo.

Hemos soportado en esta pandemia muchas idas y venidas en las decisiones.

Mucho descontrol y mucha creer «a mí no me va tocar», hasta que de pronto lo experimentamos en sangre propia y ahí nos damos cuenta que hemos sido desconsiderados con nosotros,  ni que hablar con el próximo.

Tal vez este golpe nos llegue al corazón del corazón y nos permita reflexionar sobre lo que realmente vale en esta vida.

Que lo material nos ciega y olvidamos otros valores tal vez más importante de todo, brindar amor para recibir más amor, brindar felicidad para una sociedad enferma de mezquindad carente de oportunidades que solo sobrevive el más fuerte y el que la vida le brindo mayores oportunidades.

Por eso  de este crítico y ruin 2020 que se agotó nos debe quedar la reflexión de cuidar la vida por sobre todo y estar más unidos para enfrentar lo que vendrá en este 2021 que abre sus puertas con esperanza y fe.

Pero humanamente se necesita el abrazo fraterno, el abrazo amigo, no todo es competir y competir.

Hagamos un pausa a lo material y reflexionemos que en un instante, un microbio invisible nos deja en el camino y nos enseña a valores de la vida por sobre lo material.

El Disparador Uruguay jcbotta1@hotmail.com           

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