La mesa del odio se trasladó a Bartollo, cada día está más cheta

Sería importante saber cuánto es el valor del pase de una mesa histórica, días atrás pasaba por ese lugar céntrico y me llamo mucho la atención que sea el mismo dueño el Señor Di Mario Piltrafa el que le sirviera una ronda de café.

Iluso de mi parte pensé que atención personalizada,  que hermoso gesto, que buena política de atención imagine y no resulto ser que para darle a un más jerarquía a la mesa del Odio el mismo dueño oficiaba de mozo, no era que iban de regalo los consumos.

Es cierto que las cuestiones económicas están difíciles, pero llegar a estos extremo para sacar una parte de la historia de la confitería RIS, no pensé que las cuestiones económicas influyan tanto, según las declaraciones del mismo dueño, es una mesa que tiene historia propia y forma parte de la cultura de la ciudad.

Juan Carlos Botta – El Disparador Uruguay

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