Se mira al espejo y ni se cree lo que se dice

No es una novela de intriga, no es una obra de suspenso, es una descripción que hace unos de los amigos íntimos, más cercano al poder, en reuniones abiertas y como se ríe al final de que la cuenta, es sorprendente.

Pensar que estuvimos más de 18 años al lado de él,  soportamos mensajes, sobre la honestidad, lo hemos visto denigrar a su propia tropa,  lógicamente a todos los que estaban a su alrededor, lo escuchamos de primera persona, decir no creció nadie y eso que les di el lugar, pero cuando asomas la cabeza de mutuo propio él se encarga de destruirla.

Se rodea de Hombres y Mujeres que son incondicionales, están en todos los negocios  turbios, en otros  que van mucho más allá de lo sucio, solo vamos a dar unos ejemplos, están los que tienen el Kiosco de ventas de droga, están los periodistas que quieren cometer el mismo delito que cometió el cuñado de Urribarri, sentenciado, no les importa nada,  la impunidad es aún más grande, están los que hacen el trabajo sucio,  hay funcionarios que no tenían ni para cigarrillos, es más con causas en la Justicia graves  y hoy son súper millonarios solo con el sueldo municipal, unos genios, – y después dicen que en Uruguay hay pobreza – así podríamos seguir definiendo distintas actividades ilícitas.

Una verdadera nota de color, en una época la honestidad, la credibilidad, el esforzarte en tu trabajo te abría puertas para seguir creciendo,  hoy todo cambio solo basta con lealtad para no abrir la boca, estar en todos los trabajos sucios, ahí están los votos, la marginalidad, las tres generaciones de argentinas, argentinos, que están fuera de sistema, trabajar con todos los que tengan una ayuda social y ver que rescates hacemos del resto, con eso solo alcanza después dividimos al electorado y aseguramos el futuro.

El ser un genio permite armar distintas circunstancia para mantener el poder por que en definitiva solo eso sirve conservar el poder, mientras los otros se dividen nosotros nos hacemos fuertes, yo uso mi espejo digo lo que quieren escuchar y a cobrar nuevamente.

Juan Carlos Botta – El Disparador Uruguay

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