Los lugares de la novela El eremitorio de los locos de Agnese Messina

25 octubre, 2026

Una Sicilia que regala paisajes magníficos, una Sicilia hecha de historia, naturaleza y sabores. Pero también una en la que se desenvuelven misterios e investigaciones. Es precisamente esa Sicilia, trazada magistralmente por Agnese Messina en su extraordinario debut L’eremo dei folli, novela publicada por Garzanti.

Un noir femenino, que guiña el ojo sin envidiar nada a plumas muy conocidas por quienes se entretienen con el noir, como Patricia Cornwell y Kathy Ricks, porque la protagonista es una mujer de ciencia que, gracias a su increíble intuición y a sus habilidades, colabora con investigadores y fiscales para la resolución de casos aparentemente imposibles.

June McFlynn, es una entomóloga forense, es una estadounidense nacida en Sicilia y que también vivió en Estados Unidos, ya de vuelta en su pueblo natal, es decir, San Ferdinando, donde fundó el Centro Interdisciplinario de Investigación en Ciencias Forenses y desde donde colabora con la justicia. Pero cuáles son los lugares por los que se mueve para las investigaciones? Parte de este libro, que al parecer es el primero de una serie, se desarrolla en Catania y parte en pueblos imaginarios que, sin embargo, pueden representar lugares reales a la perfección.

En Catania con June McFlynn, la protagonista de L’eremo dei folli

Es entre las calles soleadas de Catania donde suele desplazarse June McFlynn, la entomóloga forense protagonista de L’eremo dei folli de Agnese Messina. Es allí, de hecho, que se dirige a causa de su papel de asesora del Tribunal de Catania, donde trabaja su amigo de la infancia y subprocurador Emanuel Zagati.

Catania es una ciudad maravillosa, que se describe en algunos pasajes de la novela, pero casi nunca se hace referencia a lugares específicos. Y vale la pena recorrerla, tal vez, acompañados precisamente por esta novela. A poca distancia de Piazza Verga (donde se ubica el tribunal y donde la protagonista suele dirigirse), por ejemplo, se encuentra Villa Bellini, un antiguo jardín para caminar, relajarse y dejarse fascinar por la magnificencia de la naturaleza. Siempre desde el tribunal, luego se puede llegar por la Via Etnea: se trata de una larga calle en la que se asoman edificios y iglesias de estilo barroco, pero también bellas tiendas. ¿Detalle no menor? Desde esta avenida se puede contemplar el Etna: una vista realmente sugestiva.


Da no perderse también la Piazza Duomo: también de estilo barroco, es un verdadero concentrado de maravillas, gracias a la fuente del Elefante, la catedral de Santa Ágata, palacios increíbles como el Palazzo degli Elefanti y el Palazzo del Seminario dei Chierici, sin olvidar las Termas Achilliane.

Sitios que en la novela la autora no nos muestra, pero a pesar de ello la belleza de Sicilia aflora página tras página, en los paisajes que nos regala y en las sensaciones que nos transmite, gracias a una escritura vívida y vibrante.

San Ferdinando, el pueblito (que no existe) de la protagonista

El pueblo de la protagonista, es decir San Ferdinando, no existe y buscarlo en los mapas es inútil, pero eso no quita que sus calles empinadas, la plaza principal del pueblo, el bar donde se reúne la gente del lugar, sus colores y sus contrastes sean justamente aquello que podemos percibir al visitar un lugar similar de Sicilia. El latido de la historia es precisamente este lugar que no existe y que sin duda aparece como el sitio perfecto para sentir el alma más auténtica de estos lugares.

San Ferdinando no está muy lejos de Catania, de modo que tanto June como los otros personajes de la novela pueden moverse entre ambos lugares rápidamente.

Pero dónde ir para percibir su espíritu? Existen poblos similares, como Randazzo que se halla a unos 40 minutos en coche de Catania y es una auténtica joya medieval donde respirar historia y cultura. O Nicolosi, punto de partida para descubrir la cara sur del Etna.

Una cosa es cierta: entre las páginas de L’Eremo dei folli de Agnese Messina se vislumbra una Sicilia que impacta, que enamora a primera vista, que regala una naturaleza única, lugares que parecen haber quedado cristalizados en el tiempo y en los que la vida se muestra en equilibrio entre el pasado y un presente moderno y vanguardista. Justo como June McFlynn. Y entonces vale la pena explorar Catania y su provincia, sus pueblos, admirando la maravilla que regala cada rincón, cada paisaje, las callecitas soleadas, la naturaleza y la ciudad.

Lucía Benítez

Soy periodista y redactora en El Disparador Uruguay. Me interesan especialmente la ciencia, la salud, los viajes, los animales y esas historias que ayudan a mirar el mundo con un poco más de curiosidad.