Científicos han identificado una mutación genética hereditaria que aumenta considerablemente el riesgo de cáncer de pulmón, incluso en personas que nunca han fumado.
La mutación involucra el gen EGFR, que ayuda a controlar el crecimiento, la división y la supervivencia de las células. Las personas que nunca han fumado y que portaban la mutación genética —llamada EGFR T790M— tenían 62 veces más probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón que los no fumadores sin la mutación, según el nuevo estudio, publicado el jueves 17 de septiembre en la revista Science.
En comparación, las personas que fumaban pero no llevaban la mutación tenían cuatro veces más probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón que los no fumadores, por lo que la mutación por sí sola representaba un mayor riesgo de la enfermedad.
Entre las personas del estudio que fumaban y portaban la mutación, T790M incrementó su riesgo de cáncer 11 veces respecto a otros fumadores.
“Este es un hallazgo muy importante”, comentó Chris Amos, epidemiólogo genético de la Baylor College of Medicine que no participó en el estudio. “La prevalencia de la variante T790M y su impacto en el riesgo de cáncer de pulmón se había entendido de forma bastante limitada.”
El estudio incluyó a más de 3 millones de personas de ascendencia europea, y la mutación se presentó en 1 de cada 15,850 personas. Dado que es relativamente rara, es probable que no explique un gran porcentaje de los casos generales de cáncer de pulmón, comentó el Dr. Stephen Chanock, director de la Division of Cancer Epidemiology and Genetics del Instituto Nacional del Cáncer, quien no participó en el estudio.
Sin embargo, Amos argumentó que es importante probar si una persona tiene esta mutación cuando existe antecedentes familiares de cáncer de pulmón en no fumadores, o cuando sus parientes son conocidos portadores de la mutación. Tener la mutación T790M no solo influye en el riesgo de cáncer de pulmón de una persona, sino que también afecta las decisiones de tratamiento para quienes ya tienen la enfermedad, afirmó.
Combinando datos genéticos, geográficos e históricos
Para el estudio, los investigadores analizaron ADN y datos de salud de más de 3,3 millones de personas que utilizaron los kits de pruebas genéticas para el hogar de 23andMe y que dieron su consentimiento para que sus datos personales se usaran en la investigación.
Dos de las mayores bases de datos genéticas públicas hasta la fecha —llamadas All of Us y la UK Biobank— contenían apenas 19 y dos individuos con la mutación T790M, respectivamente. Pero la cohorte de 23andMe incluyó 641 individuos con la mutación, lo que proporcionó a los investigadores datos suficientes para realizar análisis estadísticos confiables.
En promedio, las personas que tenían la mutación tenían unas 25 veces más probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón en comparación con las personas que no la tenían. Esa estadística incluye tanto a fumadores como a no fumadores. La mutación T790M no se asoció con ningún otro tipo de cáncer ni con una condición pulmonar no cancerosa.
Al analizar el lugar de nacimiento de los participantes, descubrieron que la mutación T790M era mucho más común entre quienes nacieron en el Sureste, especialmente en Alabama, Misisipi y Tennessee. En esos tres estados, la mutación apareció en 1 de cada 2.078 personas que habían contribuido con datos a 23andMe.
Al consultar registros históricos, los investigadores reconstruyeron cuándo y cómo es probable que se propagase la mutación. Creen que los colonos de las Islas Británicas la llevaron por primera vez a Estados Unidos a principios del siglo XVIII. Más adelante, familias con la mutación se trasladaron a las Appalaches del sur, donde estuvieron relativamente aisladas, de modo que la variante se fue heredando una y otra vez dentro de esa zona y se volvió inusualmente común allí.
La concentración de personas con la mutación T790M en el Sureste podría ayudar a explicar por qué esta región de Estados Unidos presenta tasas elevadas de cáncer de pulmón, señaló Chanock. Las estadísticas sugieren también que las personas de esa región tienen tasas de tabaquismo más altas que el promedio nacional: aproximadamente 20% de los adultos en las Appalaches fuman, en comparación con el 16% de adultos en otras partes del país. Por ello, es posible que esos dos factores interactúen.
Estudios en curso y futuros
Ciertas poblaciones con historial de tabaquismo se recomiendan hacerse detección anual de cáncer de pulmón mediante tomografías computarizadas de baja dosis. Una pregunta clave, indicó Chanock, es cuándo y con qué frecuencia deben realizarse estas pruebas en las personas con la mutación T790M.
El estudio encontró que las personas con T790M desarrollaron cáncer de pulmón aproximadamente cinco años antes que las personas sin la mutación, en promedio. Ese hallazgo subraya la “necesidad de iniciar el cribado a una edad más temprana y sin importar el estatus de tabaquismo”, afirmó Amos.
Actualmente está en curso un ensayo clínico para evaluar la detección de cáncer de pulmón basada en TAC en personas con la mutación. El ensayo también determinará si el riesgo de cáncer de pulmón aumenta con la edad en esta población.
Los investigadores recomendaron que los estudios futuros aborden por qué la mutación T790M incrementa el riesgo de cáncer de pulmón, así como que investiguen factores ambientales que podrían interactuar con este riesgo genético. La exposición a la contaminación por partículas en el aire es un factor clave a explorar, sugirieron. También se podría investigar si existen otras mutaciones genéticas que contribuyan al riesgo hereditario de cáncer de pulmón.
“El tiempo dirá” si se identificarán otras mutaciones vinculadas al cáncer de pulmón, afirmó Chanock. Pero, a título personal, él espera que los científicos encuentren otras mutaciones muy raras que contribuyan al riesgo.
“Es probable que existan otras variantes del EGFR que aumenten el riesgo de cáncer de pulmón, pero podrían ser aún más raras que la que se estudia en esta publicación”, afirmó Amos. Hallar estas variantes es importante porque podría permitir a las personas que las portan gestionar de manera proactiva su riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, afirmó.
Este artículo es solo para fines informativos y no pretende ofrecer asesoramiento médico.