A pesar de las representaciones históricas, el dodo fue un ave relativamente inteligente que podría haber pasado gran parte de su vida en la oscuridad, sugiere una nueva investigación.
Los dodos solían representarse tradicionalmente como aves torpes y estúpidas. Pero ahora, científicos han escaneado cráneos de dodo y no encontraron nada que sugiriera que estas aves fueran estúpidas. Sin embargo, lo que hallaron fue que la parte del cerebro del dodo responsable del procesamiento visual era pequeña — comparable al de algunas aves nocturnas.
“Nuestra interpretación es que esta especie realmente no dependía mucho de la vista,” afirmó la autora principal del estudio, Sara Citron, candidata doctoral en conducta y evolución en la Universidad de Lethbridge, en Canadá, a Live Science. “Y la única situación en la que no dependes de la vista es cuando no hay luz disponible.”
Los dodos se extinguieron dentro de un siglo de que los humanos se asentaran en su hogar insular de Mauricio en 1598. Sin embargo, no fue solo la caza lo que los llevó a la extinción. Los marineros introdujeron perros, gatos, cerdos y ratas, lo que probablemente habría matado a las aves y comido sus huevos. Estas especies invasoras devastaron el ecosistema del dodo y siguen acechando a la fauna mauriciana hasta el día de hoy.
En el nuevo estudio, publicado el 5 de agosto en la Zoological Journal of the Linnean Society, los investigadores encontraron que los cerebros de los dodos se ajustaban al tamaño de su cuerpo como se esperaría para su grupo, que está compuesto por palomas y tórtolas. En otras palabras, sus cerebros no eran especialmente pequeños para su tamaño, sin evidencia de una inteligencia inferior en comparación con sus parientes.
Esta no es la primera vez que los investigadores desmienten la representación estereotipada de los dodos. Un estudio de 2024 encontró que los dodos probablemente eran rápidos y poderosos, en lugar de lentos y torpes. La nueva investigación también se apoya en un estudio de 2016 que concluyó que los dodos probablemente eran tan inteligentes como las palomas modernas, que pueden resolver problemas y entender conceptos abstractos como el espacio y el tiempo.
Es probable que el mito del dodo tonto derive de relatos que estas aves no temían a los humanos y tendían a lanzarse hacia el peligro. Los marineros descubrieron que si un dodo estaba en apuros, otros dodos corrían hacia sus llamados, lo que significaba que los marineros podían atrapar aún más aves.
“Aparentemente, simplemente agarraban a uno, lo dejaban gritar y esperaban, y todos los demás dodos se acercaban a este para ver cuál era la causa de la angustia,” explicó Citron.
Esto podría parecer una estrategia de supervivencia increíblemente estúpida, pero no es un fallo de la evolución del dodo. Los dodos, como muchos animales de islas aisladas, evolucionaron en un ecosistema que no tenía depredadores mamíferos, por lo que no estaban preparados para enfrentarse a los humanos ni a los otros animales que trajeron.
Dentro del cerebro del dodo
Para entender mejor la biología del dodo, los investigadores emprendieron un esfuerzo de colaboración internacional para estudiar la mayor cantidad posible de escaneos CT (tomografía computarizada) de cráneos de dodo para deducir el tamaño y la forma de sus cerebros, comenzando con uno en la Universidad de Lethbridge.
“Tan pronto como empezamos a investigarlo, nos dimos cuenta de que el lóbulo óptico, que es la parte del cerebro que procesa la información visual en las aves, estaba extremadamente reducido,” comentó Citron. “Y eso suele ser una indicación muy clara de algo completamente distinto en el comportamiento de una especie.”
El equipo comparó los escaneos del dodo con los obtenidos de 36 especies vivas de palomas y tórtolas, así como del solitaire de Rodrigues (Pezophaps solitaria), un pariente cercano del dodo que vivía en la isla Rodrigues —al este del continente de Mauricio— y que sufrió la misma suerte. A diferencia de los dodos, el cerebro del solitaire era lo que los investigadores esperarían de una paloma gigante.
Los investigadores concluyeron que la diferencia en las habilidades de procesamiento visual observadas en los dodos, junto con un sentido del olfato mejorado, podrían ser evidencia de que el ave era crepuscular — activa durante el crepúsculo — o nocturna. No existían relatos históricos de que el dodo fuera activo en la oscuridad, afirmó Citron, pero eso no fue sorprendente. Aparte de los relatos de marineros que usaban los gritos del dodo como cebo, los investigadores no tienen registros confiables del comportamiento de la ave.
“Lo más absurdo es que el dodo es este ave tan famosa,” afirmó Citron. “Todos saben qué es un dodo, cómo se ve. Sin embargo, no sabemos absolutamente nada de su comportamiento ni de su nicho ecológico. Si miras los relatos históricos, tenemos más información sobre cómo sabía.”
Por ahora, las interpretaciones del comportamiento del dodo siguen siendo especulativas. Sin embargo, Citron manifestó que le gustaría que el dodo dejara de ser retratado como una «cosa estúpida que está condenada a extinguirse por lo inepta que es». Ella argumentó que los animales al borde de la extinción hoy, especialmente cuando no se parecen a los humanos, también son descartados por la misma razón.
«[Los animales en peligro] son inteligentes, están adaptados a su entorno durante millones de años, y el hecho de que lo estemos destruyendo ahora no significa que sean estúpidos o que no merezcan seguir viviendo», añadió.