Aterrizar en un aeropuerto que se está hundiendo poco a poco puede parecer el inicio de una película catastrófica, y sin embargo en Japón es una realidad con la que los ingenieros llevan lidiando durante décadas. Se trata del Kansai International Airport, la terminal que atiende a Osaka y a otras ciudades importantes de la región, construida sobre una isla artificial en la bahía de Osaka.
Un aeropuerto construido en medio del mar
Inaugurado el 4 de septiembre de 1994, el Kansai International Airport se construyó a unos 5 kilómetros de la costa, en una isla creada mediante el relleno de una porción de mar. La elección respondía a dos objetivos: satisfacer la creciente demanda de transporte aéreo en la región y reducir la contaminación sonora en las zonas habitadas.
En 2007 entró en servicio también la segunda isla artificial, que alberga una pista adicional. El proyecto, ambicioso desde el punto de vista ingenieril, se enfrentó desde el inicio a una dificultad: el lecho marino está compuesto por capas de arcilla que se comprimen bajo el peso de los millones de metros cúbicos de material utilizados para construir las islas.
Por qué el aeropuerto continúa hundiéndose
El fenómeno se llama subsidencia y está vinculado al asentamiento progresivo del terreno. En esencia, el peso de la isla comprime las capas de arcilla subyacentes, haciendo que el agua contenida en el suelo se vaya expulsando poco a poco; el terreno se compacta y la superficie desciende.
El gestor del aeropuerto, Kansai Airports, publica periódicamente los datos recogidos a través de una red de puntos de medición. Los últimos disponibles, actualizados a diciembre de 2025, señalan una bajada media total de 13,72 metros para la primera isla y 17,67 metros para la segunda, considerando también el periodo de construcción. Para la primera isla, la subsidencia media registrada en el último año fue de aproximadamente 5 centímetros; para la segunda, de 20 centímetros. No se trata, por tanto, de un hundimiento repentino, sino de un proceso geológico lento, previsto ya en la fase de diseño y que continúa en curso.
Las soluciones para evitar que siga hundiéndose
Para gestionar el fenómeno, los ingenieros han adoptado varias contramedidas. Por ejemplo, durante la construcción se emplearon técnicas de mejora del terreno, como drenajes de arena, para acelerar el asentamiento de las capas más superficiales.
Las infraestructuras también se han ido adaptando con el tiempo: las defensas perimetrales se elevaron para contrarrestar el riesgo de inundaciones y se ajustan en función del descenso del terreno. Para corregir posibles inclinaciones de los edificios, en cambio, se recurren a sistemas de elevación con gatos hidráulicos, que permiten realinear las estructuras interviniendo en las columnas individuales.
Un equilibrio que mantener a lo largo del tiempo
El caso del Kansai International Airport demuestra cuán complejo puede ser construir infraestructuras sobre terrenos artificiales. La subsidencia no ha sido eliminada, pero se mide y se gestiona a través de intervenciones continuas, desde el mantenimiento de las estructuras hasta la protección contra las marejadas. A pesar de que el terreno se ha hundido en más de 17 metros en determinadas áreas, el fenómeno se monitorea constantemente, por lo que no significa que el aeropuerto esté destinado a desaparecer en el mar.
El desafío actual no consiste en impedir un descenso adicional, sino en garantizar que pistas, terminales y conexiones sigan funcionando de forma segura mientras el terreno se asienta. Un trabajo de ingeniería, pero destinado a continuar durante mucho tiempo.