Hemos regresado a los noventa

Nuestro país y nuestra provincia, por el compromiso de quienes los fundaron, establecieron que las normas a cumplir son la Constitución Nacional y la Constitución Provincial. Las normas que todos debemos respetar porque nos igualan ya que nos dan los mismos derechos, las mismas responsabilidades y las mismas libertades.

Sabemos todos a esta altura, nadie puede desconocerlo, que el kirchnerismo es la fuerza política que, por definición conceptual necesita atentar de manera permanente contra la institucionalidad, porque limita su designio de arbitrariedad en el manejo del poder, de los recursos públicos, de las decisiones gubernamentales.

No le gustan los contrapesos institucionales, los organismos de control, la alternancia y el equilibrio de poder, en definitiva nada que obstaculice su proyecto de perpetuidad, arbitrariedad y disminución de la calidad democrática.

Tan hondo ha calado esta cultura de que “hago y digo lo que quiero” más allá de que se pueda o no, sin importar las consecuencias porque “algún resquicio vamos a encontrar para perpetuarnos”, que hasta el actual intendente de Concepción del Uruguay ha hecho gala del discurso inoportuno e irresponsable de promover la posibilidad de su re-reelección.

Ha dicho que “no busca la reelección, no busca cambiar las reglas del juego, pero de habilitársele la posibilidad…”, si eso no es cambiar las reglas de juego qué es…?

Es lamentable que para posicionarse internamente, se haga el planteo dudoso de algo que por la Constitución Provincial está terminantemente prohibido, tal como lo expresa el artículo 234 de dicha norma, poniendo “en duda” algo que nadie duda.

No debiera el intendente, involucrar discursivamente al Ejecutivo municipal de nuestra ciudad, en un tema de necesidad y relevancia personal. ¿No hay temas más importantes? la tarifa eléctrica? la pobreza? la seguridad ciudadana? la inflación?

No se puede tapar el sol con las manos, el peor gobierno de la historia democrática, no es especulación, es realidad y la sufrimos todos los días en todo el país.

Parece una broma del día de los inocentes, pero lamentablemente no. Menemismo del mejor, Kirchnerismo del peor. Hemos regresado a los noventa.

Por Juan Ruiz Orrico (*)

(*) Dirigente Juntos por el Cambio Concepción del Uruguay        

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