LA DICOTOMIA: EL MAL DE LOS ARGENTINOS

Desde épocas remotas los argentinos buscamos un norte para nuestro país, explorando en los extremos la posibilidad de poder vivir como en el primer mundo, nos moviliza la certeza de tener un territorio inmensamente rico en recursos naturales y humanos, pero siempre la dicotomía nos lleva al enfrentamiento, a la grieta, a la dualidad.

Roca o los pueblos originarios, la izquierda o la derecha, el Kirchnerismo o Milei…

No será momento de que los argentinos sin distinción de ideología o partidismo nos sentemos a través de nuestros dirigentes políticos en una mesa de “consenso social” y tratemos de entre todas las fuerzas fijar políticas de estados donde todos los sectores respeten a través de los distintos gobiernos que vallan pasando lo que allí se acuerde. Al menos en las áreas fundamentales que debe atender cualquier gobierno y que son básicamente la estructura que necesita un país para salir adelante, educación, trabajo, salud, seguridad y bienestar social.

Ayer muchos ciudadanos nos vimos sorprendidos de que a la tarde protestaran los “zurdos”, según palabras del propio presidente y a la noche se manifestara la clase media.

En 40 años de democracia no tenemos ningún antecedente al respecto.

Solo transcurrieron 10 días desde que asumió un nuevo presidente.

Será entonces que por izquierda o por derecha los argentinos estamos aprendiendo que podemos hacer nuestros reclamos sin importar la ideología o el estamento social al que pertenecemos, aunque sea en marchas u horarios diferentes.

También deberíamos utilizar esta acción para ponernos de acuerdo al momento de elegir y buscar lo mejor para nuestra querida Argentina.

Será este el primer paso para que termine la dicotomía y nos dejemos de pensar en cómo perjudicar al otro, en cómo dañarlo cuando el otro es poder y en como destruirlo cuando somos poder.

Señores políticos y/o funcionarios, basta de ahondar en las diferencias, basta de grietas. Pensemos en el bien común.

Entendamos que la primera obligación del ser humano es ayudar al prójimo, estando en el lugar que estemos, gobierno u oposición.

El traje de la investidura dura solo 4 años. Después todos vuelven al ruedo. Se salvarán aquellos que pensaron en la gente y que hallan honrado su gestión, habiendo cumplido honestamente con el mandato que el pueblo les encomendó al haberlo elegido.

Tenemos todo para ser uno de los países más importantes del mundo, no desaprovechemos esa oportunidad.

Es hora de terminar con la división, la bipartición. Excluyamos de nuestro diccionario la palabra DICOTOMIA y resaltemos la palabra UNIDAD.

-JORGE TABAREZ

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