Amigo, amiga, le tengo una invitación, lo convoco para ser dirigente deportivo de una asociación civil sin fines de lucro.
Arrímese, no le voy a cobrar, pase y mire, ¿qué tiene que hacer, me pregunta?
Poca cosa, casi nada, como dice usted, los dirigentes no hacen nada por los clubes.
Pero sí, le advierto que hay cosas que no se negocian y se precisan.
Necesita tiempo y ganas, compromiso, solidaridad y, por sobre, todas las cosas: la piel muy dura, para que no lo achiquen las críticas.
Tendrá que tener la suficiente fortaleza para explicarle a los suyos las derrotas y enseñarles a convivir con sus pares en las victorias.
Ser dirigente deportivo implica estar al servicio de los niños y adolescentes, pero también de los mayores. Organizar ferias de empanadas, sorteos, pedir colaboración económica a las familias y comercios del barrio, agudizar el ingenio para abonar todos los impuestos y gastos fijos, oficiar de chofer o enfermero, por ejemplo.
En innumerables ocasiones también ser un padre consejero o referente para los chicos, ser dirigente deportivo es ser polifuncional.
Ser dirigente deportivo implica muchas veces echar manos a su propio dinero para poder cumplir con un compromiso que es inevitable, corte de luz, dinero para viáticos, lesión de un jugador, ser dirigente deportivo implica muchas veces vivir de prestado.
Es una cuestión rara para la persona que no entiende de este tema y que nunca fue dirigente, la primera pregunta que le sale a la gente es: ¿Cuánto ganas? ¿Qué provecho obtienes de esto?
Ser dirigente deportivo es estar sujeto a la crítica del propio hincha porque el resultado no llega, a la crítica periodística porque las obras no se terminan, es para personas de temple fuerte.
Estamos atravesados por la era de la tecnología y hoy como todas las funciones el dirigente deportivo necesita capacitación, creo firmemente que encontramos un vacío en la formación de los dirigentes jóvenes que van llegando a las asociaciones civiles sin capacitación.
¿Capacitarse, para qué? Para administrar, para gestionar, para liderar, capacitarse para aprender a organizarse, para conocer, para poder conocer las variables que encontramos hoy en las instituciones: ¿cómo plantearse objetivos a corto o largo plazo?, ¿cómo lograr la excelencia en la institución? –
Esa falta de capacitación para dirigentes en todos los niveles es la cuestión que debemos superar, de algún lugar de la pirámide fundacional del deporte deben surgir las ideas para que el dirigente se capacite.
El dirigente deportivo es en pocas palabras el líder de las sociedades y, como todo líder, para ser importante no debe forjar seguidores, debe crear nuevos líderes.
Acérquese, sé que tiene ganas.
Tendrá que ser padre, madre, consejero, filósofo, psicólogo, economista, cocinero, lavador de copas, trapeador de pisos, albañil, o lo que la institución necesite en cualquier momento del año.
Será el culpable cuando el equipo pierda o empate y no será nombrado cuando el equipo gane, se acordarán de usted en la derrota y la crítica será despiadada.
Por lo general, tenga mucho o poco, tocará meter su mano en el bolsillo para tapar un hueco, y aún así, lo tratarán de ladrón o deshonesto.
No se desanime, venga, lo invito a usted que habla de afuera y que arregla la institución, en dos patadas y con dos gritos, venga por favor, pegue las dos patadas, de los dos gritos, así tenemos la institución modelo que usted y los de afuera arman y desarman en castillos de arena.
Le digo que en el mientras tanto, en el que espero que usted entre y se haga cargo y se sienta cómodo, yo seguiré trabajando, no lo hago por dinero, le comunico que el dirigente deportivo no recibe un peso por un cargo, lo hago porque este es mi lugar en el mundo. Más le digo, me gusta, seré idiota o no sé qué, pero aguantamos los insultos, agachamos la cabeza y seguimos en la nuestra.
Tal vez somos una raza nueva de dirigentes que esperamos que la sociedad reconozca un poco de lo que nosotros le devolvemos a ella.
Existe la cultura del “yo no quiero compromisos” y “te puedo dar una mano, pero de afuera”, en cambio nosotros ponemos la cara, el cuerpo, para que personas cómodamente instaladas en el sofá desde un teclado nos critiquen.
A usted lo invito, venga sin distinción de banderas, de ideologías, venga a participar, mame un poco de lo que es ser dirigente deportivo, y después escucharé sus críticas.
Venga, arrímese, es gratis, por ahora.
Cunito Andisco – eldisparadoruruguay.com.ar
