
Indignado. – “Qué pena, me das PJ”.
Cómo afiliado me dan vergüenza, nadie salta, nadie escupe lo que tenga que decir sólo se escucha el silencio de la nada misma, o el grito de un león malherido alejado de sus parientes y allegados. Nadie se dan bola ni menos se espera un rejunte para poder levantar el ánimo. Todos peleados y trasconejándose como perros de la calle por un hueso. Las pobres víctimas de ser “víctimas” de solicitudes anteriores con promesas incumplidas y se los ve en tachos de basuras o pidiendo en los barrios que

