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Está claro que en momentos como los que nos tocan vivir -marcados por una sensación generalizada de abatimiento, hastío, frustración y desilusión política-, los pactos sociales son realmente necesarios e imprescindibles. El problema de estas cuestiones es no caer en la tentación de la demagogia de quienes pretenden “refundar” un Estado sin tener en cuenta que existe una Constitución con sus principios, deberes y derechos. Ahora bien, por supuesto que ante este escenario realmente crítico se requiere de un nuevo contrato de responsabilidad social colectiva que avance entre “la grieta”




