
EL PORTAZO DE RICARDO VALES
Antes de iniciarse la sesión – y yo agregaría unos días previos- ya se percibía en el cuarto piso un ambiente cargado. Los Ricardistas de pelo duro recorrían los pasillos con un peronómetro y cacheaban a quienes ingresábamos al recinto para detectar quienes eran peronistas y quiénes no. Por AGUSTIN BORDAGARAY La barra dividida; mitad eran vecinos que llevaban una honesta preocupación por el incremento de la luz y la otra mitad los carroñeros de siempre que se suman a cuanto reclamo aparece aunque sin ninguna propuesta concreta, solo interesados









